26 de abril de 2011

Jirafa (II)

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LEEMOS SOBRE LA JIRAFA

A menudo se alude a la jjirafa como "el animal construído por un comité", dando a entender con ello que parece haber sido ensamblada con piezas que le hubieran sobrado al Hacedor Supremo al agotársele las ideas.

Este juicio indica menosprecio hacia un animal esplendidamente adaptado para alimentarse con el follaje situado en las alturas, fuera del alcance de otros ungulados. Además, se trata de uno de los herbívoros de más amplia distribución y más prósperos de la sabana africana.

La curiosa anatomía de la jirafa viene subrayada por la escasa longitud del cuerpo en relación con la muy notable del cuello. El cuello tiene las siete vértebras de la moría de los mamífeeros, aunque inusitadamente largas.



Una característica de las jirafas es la acumulación progresiva de material óseo alrededor del cráneo, especialmente en los machos, los cuales, al final de su vida, pueden tener tantas protuberancias y concreciones óseas que su perfil original queda modificado.

El peso del cráneo de un macho adulto (15 kg) puede ser tres veces superior al de una hembra (4,5 kg), que tiene menos protuberancias óseas.

La jirafa es uno de los pocos rumiantes que ya nace con cuernos. Al nacer, los núcleos cartilginososo están aplanados contra el cráneo, pero durante la primera semana de vida adquieren la típica posición enhiesta.




Otra peculiaridad anatómica es su larga lengua negra, que puede extenderse hasta 46 cm y se utiliza para llevar la comida a la boca.

Con objeto de compensar el súbito incremento de tensión sanguínea cuando bajan la cabeza, las jirafas tienen vasos muy elásticos y válvulas en el sistema venoso del cuello.



Las jirafas no forman manadas estables, sino que se juntan en grupos dispersos para protegerse contra los predadores.

El sentido mejor desarrollado de la jirafa es su excelente vista, aunque también tiene muy agudo el óido y el olfato.



Las jirafas son animales exclusivamente ramoneadores, aunque, a falta de pimpollos y ramitas, cuando se encuentra en cautividad suelen alimentarse tendidas en el suelo.


De las 24 horas del día, las hembras de jirafa emplean un 55% en alimentarse (un 43% los machos). La alimentación diurna se efectúa sobre todo en los períodos de tres horas que siguen al amanecer y al crepúsculo, con un incremento de la rumia durante el período más caluroso del mediodía.



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