Puedes acceder a un GLOSARIO de algunos términos que se encuentran en estos textos.
* El 23 de abril de 2013 llegamos a los dos millones de visitas*

Valora este blog

9 de abril de 2011

Tapir (Tapirus)

CLASE: Mamíferos - ORDEN: Perisodáctilos - FAMILIA: Tapíridos - GENERO Y ESPECIE: Tapirus terrestris


Tapirus es un género de mamíferos perisodáctilos de la familia Tapiridae, conocidos vulgarmente como tapires. Es el único género actual de la familia, la cual incluye otros nueve géneros extintos. Pertenece al mismo orden que los caballos, con los que están lejanamente emparentados, y los rinocerontes, que son sus parientes vivos más cercanos.

En algunos lugares recibe nombres como mboreví (vocablo guaraní), anta, tlapizote, danta y pinchaque.


Son animales de tamaño mediano, con una longitud que varía desde el 1,8 m hasta los 2,5 m, con una cola de 5 a 10 cm de largo, y una altura en la cruz de 70 cm a 1 m y un peso de 220 a 300 kg.

Sin embargo, la principal característica del tapir es su alargado hocico en forma de pequeña probóscide, que usa principalmente para arrancar las hojas, hierbas y raíces que constituyen su alimento. Esta trompa resulta especialmente útil para recolectar plantas acuáticas en los pantanos donde suele pasar buena parte del día. También le sirve para beber agua y, cuando son machos, para enfrentarse a sus rivales en la época de apareamiento.


El cuerpo es compacto y la cabeza y cuello robustos, con el fin de facilitarles mejor el paso a través del denso follaje tropical. El pelaje suele ser muy corto y oscuro, aunque las crías presentan un pelaje pardo con manchas crípticas, similares a las de los jabatos jóvenes, que se difuminan con la edad.

Se trata de animales bastante primitivos, los primeros representantes fósiles de la familia se encuentran ya en el Eoceno de Eurasia, hace unos 55 millones de años, donde se observan algunas características de sus parientes actuales. Los pies presentan cuatro dedos en las patas delanteras y tres en las traseras.


Los tapires habitan en regiones selváticas húmedas y, en el caso del tapir de montaña, en los páramos andinos.

Los depredadores más comunes de los tapires son los grandes felinos (el tigre en Asia y el jaguar en América), de quienes trata de librarse lanzándose al agua o corriendo a toda velocidad a través de la jungla. Los golpes de las ramas que el asaltante recibe en este último caso, si se ha aferrado a su víctima, pueden llevarle a soltarla. No obstante, su principal amenaza es la acción humana, manifestada a través de la caza excesiva y la destrucción de su hábitat. Hoy en día, todas las especies del género Tapirus se clasifican en los estados de conservación "vulnerable" o "amenazado".



El tapir amazónico es el más común; se extiende por casi toda la parte norte de Suramérica. El tapir norteño, distribuido desde Tehuantepec hasta las costas de Ecuador, también habitó durante el Pleistoceno en el norte de México y el sur de Estados Unidos (desde California a Florida), donde se extinguió hace unos 10.000 años.

Tapir de América central

Tapir malayo

Los tapires de Eurasia sufrieron una fuerte reducción a partir de la primera mitad del Pleistoceno, desapareciendo de Europa y gran parte de Asia debido al avance de las glaciaciones.

En la actualidad sobrevive una única especie, el tapir malayo (Tapirus indicus), reducida a unas pocas zonas de Sumatra y el sur de Indochina. Su distribución original era mucho más amplia, abarcando también la isla de Java y llegando por el norte a Myanmar (Birmania), India e incluso China, de donde desapareció por culpa de la caza excesiva.

Esta especie se distingue por la trompa más larga que la de los tapires americanos y porque en los adultos el color del manto es negro en la cabeza, el cuello y las patas, mientras que el resto del cuerpo es blanco.



LEEMOS SOBRE EL TAPIR

El enorme animal va despedazando ramas y hojas, mientras corre a través de la densa vegetación del monte. Detrás suyo viene otro tapir, un poco menor, y la agitada carrera prosigue hasta terminar en un choque brutal y violento. ¿Qué pelea es esa?

No llega a ser exactamente una lucha, aunque lo parezca. Es sólo el apareamiento, que ocurre una vez cada dos años, poco antes de la estación de las lluvias. Fuera de esa época, es muy difícil verlos en pareja, y mucho menos en grupos.


Son animales solitarios y nocturnos, de oído y olfato muy agudos, esenciales para la supervivencia.

Muchos le dicen también anta. Los indígenas brasileños lo llamaban tapir, y este nombre terminó siendo adoptado en la mayor parte del mundo, incluso en los tratados de Zoología.


En los bosques americanos, desde México hasta Argentina, los tapires que consiguen escapar de los yaguares y del hombre, viven unos treinta años, comiendo brotes, raíces y hojas.

Pero si tienen oportunidad, penetran en las plantaciones de caña y de cacao, alimentos que parecen ejercer fuerte atracción sobre ellos. Luego se dirigen a un rio cercano y, encogiendo la trompa, beben grandes cantidades de agua. Nadan bien y pasan la mayor parte del tiempo sumergidos.

*

8 de abril de 2011

Carnero (Ovis ovis)

CLASE: Mamíferos - ORDEN: Artiodácticos - FAMILIA: Bóvidos - GENERO Y ESPECIE: Ovis ovis

A la hembra se la llama oveja y al macho, carnero (que generalmente presenta grandes cuernos, normalmente largos y en espiral). Las crías de la oveja son los corderos y los ejemplares jóvenes son conocidos como moruecos.


La oveja doméstica (Ovis orientalis aries) es un mamífero cuadrúpedo ungulado rumiante doméstico, usado como ganado. Se originó a partir de la domesticación del muflón en Oriente Próximo hacia el IX milenio a. C. con el objetivo de aprovechar su piel, lana, carne y leche. Tiene una longevidad de 18-20 años.

Su carne y leche se aprovechan como alimento. Con la leche pueden elaborarse derivados lácteos, entre los que destaca el queso. Con su lana se elaboran distintos productos, especialmente ropa. El cuero es otro subproducto ampliamente utilizado.



La Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica determinó en 2003 que las ovejas, al igual que otras 17 especies domésticas, debía nombrarse como su variedad salvaje, Ovis orientalis, para evitar la paradoja de que los linajes anteriores, los silvestres, fueran nombrados como subespecies de sus descendientes. Por lo tanto el nombre especifico que prevalece para las ovejas y muflones es Ovis orientalis, quedando el término aries como nombre trinomial que designa a la subespecie doméstica



La oveja posee un periodo reproductivo que varía entre 7 y 10 años. Después de cinco meses de gestación la oveja pare una o dos crías, a las que se les llaman corderos (algunas razas como la Romanoff pueden llegar a parir nueve crías).

Para conseguir que los apareamientos tengan lugar en el momento deseado se puede separar a los machos de las hembras y no juntarlos hasta que llegue el momento adecuado, o tratar a las ovejas con sustancias hormonales para sincronizar y provocar el celo en el momento deseado.

Los corderos recién nacidos están con sus madres aproximadamente hasta un mes y medio, hasta que son destetados y se meten en los cebaderos, separándose machos y hembras ya que han de comer piensos diferentes.


Estudios científicos han descubierto que los ovinos experimentan emociones humanas complejas como el amor. Las ovejas se enamoran con los carneros, tienen amigos y se sienten tristes cuando los miembros de la manada mueren o son sacrificados.

La existencia mundial de ganado ovino es de aproximadamente 1.200 millones de cabezas. Casi la mitad del mismo se encuentra en Asia y Oceanía. Los principales productores son: Australia, la disuelta Unión Soviética, China, Nueva Zelanda e India. Argentina ocupa uno de los 10 primeros lugares del mundo, con algo más del 2% de cabezas.

LEEMOS SOBRE EL CARNERO

En algunas razas, la lana crece tanto que la esquuila llega a rendir unos cinco kilogramos por animal. Otras, con menos lana, producen tal cantidad de leche que llegan a dar unos cien litros anuales, suficientes para producir veinte kilogramos de queso. Eso sin hablar de la carne, ya que, como promedio, un carnero adulto pesa 70/80 kilos.

Por tales características anatómicas y fisiológicas, el carnero terminó siendo criado por millones, como fuente de fibras textiles y alimento para la población humana. Adquirió tal importancia, que los carneros actuales son muy diferentes de los ejemplares que vivían en libertad.

Por medio de cruzas sucesivas, el hombre terminó por "inventar" las razas actuales, en una selección continua, orientada hacia la producción de carne, leche o lana. Existen razas en las que solo los machos tienen cuernos, otras en las que los mismos son comunes a los dos sexos, y hasta aquellas en que carneros y ovejas son mochos, es decir, sin cuernos.

Hay razas de pelo largo, criadas en función de la producción de lana, y también las que no la producen, pero que en compensación ofrecen más leche.

Aislado, el carnero no sabe adonde ir y es incapaz de cualquier iniciativa. Eso facilita al hombre el manejo de los grandes rebaños. En general, es suficiente conducir a uno solo -la oveja que dirige al contingente femenino- para que todas las hembras la sigan. Y tras el grupo de ovejas y corderos siempre sigue el grupor de carneros.

El cordero, por su docilidad, terminó por convertirse en símbolo de la mansedumbre y la timidez. El comportamiento del macho adulto, sin embargo, no corresponde a esa imagen. Durante el celo los rivales se traban en duelos que pueden prolongarse varias horas.

Al acercarse una tempestad las ovejas comienzan a inquietarse. Los truenos y relámpagos pueden llegar a generar el pánico, que se propaga inmediatamente a todo el rebaño. Aun en esa situación, el comportamiento de cada animal se rige por el de la conductora. Si ella comienza a saltar, todas las otras saltan.

*








7 de abril de 2011

Aves - Gavilán de las Galápagos (Buteo galapagoensis)

CLASE: Aves - ORDEN: Falconiformes - FAMILIA: Accipitridae - GENERO Y ESPECIE: Buteo galapagoensis

Se le conoce también como ratonero de las Galápagos, cernícalo y busardo de las Galápagos.


Esta ave constituye una especie más dentro de la interesante lista de endemismos de estas islas ecuatorianas. No se sabe con certeza de dónde procede o en qué época sus antepasados llegaron a las islas. Se alimenta de iguanas marinas, culebras, peces, tropiduros y huevos de tortugas gigantes. Antes de la llegada del hombre también devoraba pequeños roedores, por entonces más abundantes. También de polluelos y huevos de las colonias de aves marinas.


Ave perseguida por el hombre por los destrozos que causaba en los corrales, actualmente se encuentra amenazada, como todos los endemismos de Galápagos.


Incuban durante 28-35 días una puesta de 1-3 huevos. Los adultos tienen una envergadura de 130 cm y un peso de 700-1000 g; llegan a vivir 22 años.


El gavilán de Galápagos es el único rapaz diurno de ese archipiélago. Vive en nueve islas (Pinta, Marchena, Fernandina, Isabela, Santiago, Santa Cruz, Pinzón, Santa Fe, Española) con una población total de 400 a 500 aves adultas reproductoras y 300 a 400aves juveniles y no reproductoras.


Las zonas bajas de las islas están ocupadas por la población reproductivamente activa de gavilanes; es decir, los adultos que pueden y tienen con quien copular. Por supuesto, allí también habitan los recién nacidos, desde que rompen el cascarón hasta que, al llegar a convertirse en gavilanes jóvenes, son expulsados.

Estos desterrados jovenzuelos suben entonces a las zonas altas, donde está la población no reproductiva de gavilanes, conformada por adultos que no han conseguido un espacio en las zonas bajas (y que lo intentan permanentemente) y por gavilanes jóvenes (machos y hembras) en espera de alcanzar la edad adulta.

Los gavilanes jóvenes de ambos sexos tendrán que esperar a ser fértiles para intentar conseguir un lugar en las zonas bajas. Ese lugar es un pequeño territorio en donde una hembra junto a uno o más machos (que en algunos casos llegan a ser ocho) puedan vivir y reproducirse.

La competencia será muy dura para los machos, porque hay mayor número de éstos que de hembras; Y aunque éstas practican la poliandria -es decir, que mantienen a más de un macho como compañero permanente (no copula con otras hembras)-, hay tantos jóvenes en espera y tantos adultos "solterones" o "viudos" interesados en reproducirse, que conseguir la aceptación de una hembra se torna un verdadero reto.

El vínculo entre machos y hembras se manifiesta en una vida social en donde varios machos (hasta ocho) se unen a una misma hembra. Todos los machos del "harem" copulan con la hembra, incuban los huevos, traen presas para los pichones y defienden el área de su territorio contra grupos de otros territorios o cualquier gavilán vagante e intruso.

¿En qué parte del mundo el ser humano puede alimentar a un ave rapaz de su mano? El visitante o turista en Galápagos puede acercarse hasta un metro o menos de un gavilán que no tiene miedo, ya que éste no "sabe" qué tan malo puede ser el hombre.

*

6 de abril de 2011

Tortuga de las Galápagos

CLASE: Sauropsida - ORDEN: Testudines - FAMILIA: Testudinidae - GENERO Y ESPECIE: Geochelone nigra

Es también la especie de tortuga que presenta mayores dimensiones y por eso es denominada a veces como tortuga gigante. Es la tortuga más grande del mundo junto con la tortuga de Aldabra (Geochelone gigantea) de las islas Seychelles.


Este animal puede llegar a medir dos metros de longitud y puede llegar a pesar 300 kg. Las tortugas de las Galápagos son herbívoras y se alimentan de hierbas rastreras, frutas, hojas y cactus, aunque también se comen carroña cuando tienen la oportunidad y hasta cadáveres de individuos de su misma especie.


Son animales extremadamente lentos que se mueven a una velocidad de 0,25 km/h. La población actual de tortugas de las Galápagos está estimada en cerca de 15.000 ejemplares, a pesar de que 250.000 vivían en las islas antes de la colonización española. Las islas con las mayores poblaciones de tortugas son la Isla Isabela y la Isla Santa Cruz.


Algunos individuos son sedentarios, mientras que a otros parece gustarles la idea de desplazarse, por lo que exploran nuevos territorios. Sin embargo todas deben refugiarse en las horas, colocándose a la sombra de un árbol, entre arbustos o sumergiéndose en pozas de agua lodosa, la que por cierto le quita los parásitos.

En ocasiones las tortugas estiran su cuello y sus extremidades, en una pose que llama a los pájaros a acercarse y alimentarse de sus parásitos. Frente a cosas desconocidas, esta especie suele acercarse, oler y luego morder el objeto de su interés.


Dependiendo del hábitat en que habiten estas subespecies se pueden reconocer tres formas básicas en el caparazón que se relacionan con el modo de vida de las tortugas. Un caparazón con forma de domo es característico de las tortugas gigantes que habitan en ambientes húmedos, como en la Isla Santa Cruz o en algunos volcanes de la Isla Isabela. Esta forma les permite desplazarse entre la densa vegetación sin quedar atrapadas entre las ramas.


Las tortugas de caparazón con forma de silla de montar pertenecen a hábitats desérticos y con poca vegetación, además poseen una elevación en la parte frontal este, que les permite estirar el cuello más que al resto de las tortugas y así alimentarse de las hojas altas de arbustos y de las pencas de los cactus. El tercer tipo de caparazón posee características intermedias de los dos anteriores.


*

5 de abril de 2011

Orca (Orcinus orca)

CLASE: Mamíferos - ORDEN: Cetáceos - FAMILIA: Delfínidos - GENERO Y ESPECIE: Orcinus orca

Habita en todos los océanos del planeta. Es la especie más grande de delfínido y la única existente reconocida dentro del género Orcinus.

Este cetáceo posee una complexión robusta e hidrodinámica. La especie, como característica distintiva, posee una aleta dorsal muy larga que llega a medir hasta 1,8 m en los machos y presenta una coloración blanca y negra que se distribuye de manera particular, la cual es propia de cada individuo y permite distinguirlo de los demás.

La orca tiene un dimorfismo sexual marcado; las hembras son más pequeñas que los machos y tienen la aleta dorsal más corta. Un macho adulto puede alcanzar 5,5 toneladas de peso y hasta nueve metros de longitud, mientras que una hembra suele rondar los 7,7 m de largo y pesa menos de cuatro toneladas.

La orca posee una combinación de fuerza, velocidad e inteligencia que la convierte en un depredador muy versátil; de hecho, por encontrarse en la cima de la cadena alimenticia y no poseer enemigos naturales se convierte en un superdepredador de los océanos. Su dieta es muy variada y, dependiendo del tipo de orca, se alimenta de peces, calamares y mamíferos marinos.

Se distribuye por todos los océanos del mundo, desde las aguas del Ártico y Antártico hasta los mares tropicales; sin embargo, prefiere las aguas templadas y frías, y las zonas cercanas a las costas.




Al carecer de depredadores naturales todas las amenazas son dependientes de la acción del hombre. Entre estas cabe mencionar la contaminación secundaria a plaguicidas, el ruido producido por elementos y dispositivos acústicos, el deterioro de su hábitat, las capturas accidentales durante operaciones de pesca y la caza.

Desde la antigüedad, en la cultura occidental se le consideró un animal feroz y peligroso. Esa imagen empezó a cambiar desde la década de 1960, al observarse que los primeros animales en cautiverio se comportaban dócilmente y no intentaban agredir a los humanos. Se han registrado muy pocos ataques a humanos por parte de individuos en libertad, sin ninguna fatalidad; sin embargo, los ejemplares en cautiverio, probablemente debido al estrés que les causa la situación, se han cobrado algunas víctimas.






LEEMOS SOBRE LA ORCA. El pescador observa el largo lomo negro que surge a unos 50 metros. Mudo de pánico, sacude al compañero y señala: otros lomos oscuros han aparecido ya, con largas aletas ligeramente curvadas hacia atrás. ¡Orcas!. Los dos pescadores comienzan a remar desesperadamente, mientras las fieras, todavía inmóviles, observan conn sus ojillos aterradores. Parecen aguardar una orden de ataque. De hecho, el jefe de la manada repentinamente se abalanza, y todas se lanzan a perseguir al barquichuelo.

Nadan velozmente, como mortíferos torpedos, detrás del jefe. A 60 kilómetros por hora, se colocan cerca del barco en menos de un minuto.

El jefe se zambulle y vuelve a la superficie, justo debajo de la canoa. Son toneladas de peso las que emergen, un corpachón de casi 10 metros de largo. La barca zozobra y los tripulantes y la carga caen entre las orcas, desapareciendo para siempre.

Inteligente, feroz y armada con 40 a 48 puntiagudos dientes, la orca es el animal más temible de los mares fríos. Por sus ataques a los pequeños barcos es llamada "ballena asesina", aun cuando pertenece a la familia de los delfines y no a la de las ballenas. Es tan voraz que sus dientes solo sirven para morder, no para masticar: engulle la comida entera. Llega a tragar, cada vez, unas diez focas, o más.






Longevidad

De acuerdo a los estudios realizados en la población de orcas residentes del noreste del Pacífico, la mortalidad es extremadamente alta durante los primeros 6 meses de vida, intervalo durante el cual mueren entre el 37 y 50 por ciento de las crías.

Al momento de nacer, la expectativa de vida de las orcas residentes es de aproximadamente veintinueve años para las hembras y diecisiete años para los machos.

Sin embargo, para los animales que alcanzan los seis meses se incrementa hasta cincuenta o sesenta años para las hembras y veintinueve años para los machos.



*



4 de abril de 2011

Aves - Azor (Accipiter gentilis)

CLASE: Aves - ORDEN: Falconiformes - FAMILIA: Accipritidae - GENERO Y ESPECIE: Accipiter gentilis.

Recibe también los nombres de azor común, azor septentrional, azor norteño y gavilán azor.


Habita en bosques densos, tanto de llanura como de montaña, y rara vez sale a campo abierto. Se lo puede encontrar en Europa, Asia y América septentrional. Está repartido por toda la Península Ibérica, sobre todo por el norte; sin embargo, no habita en las islas Baleares. Similar a un gran gavilán o a un halcón, su envergadura es de entre 100 y 120 cm, y como en todas las aves rapaces, el macho es de menor tamaño que la hembra. Los jóvenes presentan tonos claros: rojizo arriba y amarillo con grandes manchas de color pardo oscuro en la zona de abajo. Los adultos poseen una coloración parda ceniza, de tonos grises y negruzcos en la región superior, mientras que las partes inferiores son blanquecinas horizontalmente barradas en oscuro.


El azor es un ave especializada en la caza de ecosistemas arbóreos; sus alas resultan cortas para su tamaño, y tienen los extremos redondeados; al mismo tiempo, su cola es proporcionalmente larga, y barreada con 4 ó 5 franjas oscuras. Estas características le permiten una gran movilidad y capacidad de maniobra en un ambiente con mucha vegetación, y sus cortas alas impiden que choque contra la foresta del bosque de forma que es capaz de volar sin problemas en un ambiente denso. Estas características cigenéticas le dieron su valor desde la antigüedad como ave predilecta en cetrería para cazar en el bosque.

Otra característica que comparte con las águilas es la forma de la cabeza y el pico, así como las garras, que son cortas, romas y muy fuertes, ya que el azor (al igual que las águilas) no mata a sus presas desnucándolas con el pico como hacen los verdaderos halcones, sino que lo hacen con la mera presión de sus garras.



Nidifica en los árboles. En el nido deposita de 3 a 4 huevos (más raramente de 1 a 5) en un intervalo de unos tres días. La incubación es realizada mayoritariamente por la hembra, la cual es alimentada por el macho durante el período que aquélla dura, es decir entre 36 y 41 días. En las crías el plumaje aparece entre los 18 y 38 días; a los 40 días aproximadamente salen del nido y a los 45 realizan su primer vuelo propiamente dicho, alcanzando un elevado grado de independencia a los 70 días.

El azor es un formidable cazador del bosque: persigue sus presas velozmente entre los árboles volando bajo con gran habilidad. Caza distintas especies de aves (cuervos, palomas, tordos, perdices, etc) y también pequeños mamíferos (conejos, liebres, ardillas, ratones, etc), así como lagartos e insectos.

Acostumbra a cazar al acecho, posado en una atalaya o lugar privilegiado desde poder observar su territorio y localizar a sus posibles presas sin ser visto; una vez localizada, ataca siguiendo su ángulo muerto, normalmente desde abajo en el caso de un ave en vuelo, o a ras de suelo si su presa está en el suelo. Devora sus presas en el lugar donde las atrapó. Es un ave diurna discreta y bastante difícil de ver, incluso más que su pariente de menor tamaño, el gavilán





*

2 de abril de 2011

Un mundo que casi no vemos

Repasando el ejemplar de febrero 2010 de la excelente revista National Geographic, vemos una nota muy interesante sobre los seres vivos que pueden encontrarse en un pie cúbico de suelo orgánico. Por ser parte también del mundo animal incluimos aquí unos párrafos del artículo, que puede leerse completo en la revista o en Internet..

Lo que cabe en un cubo


Estudios en miniatura de la biodiversidad

Por Edward O. Wilson

¿Cuánta vida es posible encontrar en un cubo de unos 30 centímetros de lado, en un trozo tan pequeño de ecosistema que podríamos apoyar sobre nuestras rodillas? Para responder la pregunta, el fotógrafo David Liittschwager colocó un marco metálico de color verde, una estructura cúbica de exactamente 30,48 centímetros de lado (es decir, un pie cúbico, unidad de volumen usada en los países anglosajones), en los ambientes más dispares: terrestres y acuáticos, tropicales y templados.

En cada lugar instaló el cubo y empezó a observar, contar y fotografiar, con la ayuda de su asistente y de muchos biólogos. Su propósito: documentar y retratar a los seres que vivían en ese espacio o se movían a través de él. Después, el equipo clasificó y registró cada una de las criaturas de más de un milímetro halladas en cada uno de los cubos de los diferentes hábitats. Hicieron falta unas tres semanas de trabajo en cada emplazamiento. En total, fotografiaron más de un millar de organismos.

Cuando hincamos una pala en la tierra o arrancamos un trozo de coral, seccionamos todo un mundo, y cruzamos una frontera oculta que muy pocos conocen. Directamente al alcance de las manos, a nuestro alrededor y bajo nuestros pies, se encuentra la parte menos explorada de la superficie del planeta y también el lugar más vital de la Tierra para la existencia humana.

En cualquier hábitat, ya sea a ras de suelo, en el dosel del bosque o en el agua, lo primero que vemos son los animales grandes: aves, mamíferos, peces, mariposas… Pero gradualmente los seres más pequeños, mucho más numerosos, empiezan a eclipsarlos. Hay innumerables insectos que se arrastran o zumban entre la maleza, lombrices y criaturas sin nombre que se escabullen para ponerse a salvo cuando removemos la tierra del jardín.

Hay esas molestas hormigas que aparecen por legiones cuando destrozamos accidentalmente un hormiguero, y las irritantes lar­vas de escarabajo que aparecen entre las raíces de la hierba que ya amarillea. Si levantamos una piedra, aún hay más: todo tipo de arañitas y un sinfín de bichos pálidos de formas diversas que se esconden entre las hifas de los hongos.

Diminutos escarabajos corren para escapar de la luz, mientras las cochinillas de la humedad forman con el cuerpo una bola defensiva, y los ciempiés y milpiés se deslizan por la grieta más cercana.
Podría dar la impresión de que toda esa patulea de bichos, y los reinos en miniatura que habitan, no tienen la menor importancia para los seres humanos.

Pero los científicos han llegado a la conclusión opuesta. Junto con las bacterias y otros microorganismos invisibles que hay alrededor de las partículas minerales del suelo, los habitantes de ese suelo que pisamos son el corazón de la vida en la Tierra.
El terreno donde viven no es únicamente una matriz de tierra y guijarros.

Todo el suelo está vivo. Prácticamente todas las sustancias que circulan en torno a las partículas inertes son producto de la actividad de los seres vivos.
Si desaparecieran todos los organismos de cualquiera de los espacios cúbicos ilustrados en estas fotografías, el hábitat de su interior cambiaría radicalmente.

Las moléculas del suelo o del lecho fluvial se volverían más pequeñas y simples. Variaría la concentración de oxígeno, dióxido de carbono y otros gases en el aire. El conjunto tendería hacia un nuevo equilibrio fí­­sico, en el que el cubo de 30 centímetros de lado parecería de algún mundo distante y estéril.

La Tierra es el único planeta conocido que tiene biosfera. Esta delgada capa de vida es nuestro único hogar. Ella sola es capaz de mantener el ambiente exacto que necesitamos para vivir. La mayoría de los organismos de la biosfera (y el vasto número de especies que la habitan) se encuentra en la superficie de la tierra o justo debajo de ella. Por sus cuerpos pasan los ciclos de reacciones químicas que hacen posible la vida. Con una precisión que nuestra tecnología no puede igualar, algunas de esas especies descomponen la materia muerta, vegetal o animal. Depredadores y parásitos especializados se alimentan de esos carroñeros, y sirven a su vez de alimento a otros especialistas de nivel superior.

El conjunto, en su constante rotación de nacimiento y muerte, devuelve a las plantas los nutrientes que necesitan para la fotosíntesis. Sin el eficaz funcionamiento de todos esos engranajes, la biosfera dejaría de existir. Así pues, necesitamos toda esa biomasa y biodiversidad. Sin embargo, pese a su crucial importancia, la vida del suelo continúa siendo relativamente poco conocida, incluso para los científicos.

Por ejemplo, se han descubierto y estudiado unas 60.000 especies de hongos, entre los que figuran setas, royas y mohos, pero los especialistas calculan que hay más de un millón y medio de especies en la Tierra. Junto a ellos, en el suelo prosperan algunos de los animales más numerosos en el mundo, los nematodos, que incluyen, entre otras formas, los gusanos blancos apenas visibles que pueden encontrarse en todas partes justo bajo la tierra.

Se conocen decenas de miles de especies de nematodos, pero el número real podría ascender a varios millones. Y hongos y nematodos son superados en nú­­mero por otros organismos todavía más pequeños.
En una pizca de tierra del jardín, de más o menos un gramo de peso, hay millones de bacterias, representantes de va­­rios miles de especies, la mayoría desconocidas para la ciencia.

Con más de 12.000 especies descritas en el mundo, las hormigas son uno de los insectos mejor estudiados. Aun así, es probable que el número real de especies duplique o triplique esa cantidad.

La vida en el suelo no es una mezcla aleatoria de hongos, bacterias, gusanos, hormigas y todo lo demás. Las especies de cada grupo aparecen rigurosamente estratificadas según la profundidad.

Bajando desde la superficie a capas inferiores, las condiciones del microambiente cambian gradualmente pero de forma sustancial.

Centímetro a centímetro hay variaciones en la luz y la temperatura, en el tamaño de las cavidades, en la química del aire, la tierra y el agua, en el tipo de alimento disponible y en las especies presentes. La combinación de esas propiedades, hasta llegar a un nivel microscópico, determina el ecosistema superficial. Cada especie está especializada en vivir y reproducirse en su nicho particular.
*

1 de abril de 2011

Felinos - Lince (Lynx lynx)

CLASE: Mamíferos - ORDEN: Carnívoros - FAMILIA: Félidos - GENERO Y ESPECIE: Lynx lynx ****ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCION ****



Se conocen cuatro especies caracterizadas por su tamaño medio, fuertes patas, largas orejas, cola corta y cuerpo más o menos moteado. Todas las especies habitan exclusivamente en el Hemisferio Norte, en Eurasia y Norteamérica (de donde parecen ser originarios).


El llamado lince africano (Caracal caracal), que habita en África y gran parte de Asia Central y Occidental, es en realidad un felino escasamente emparentado que guarda algunas semejanzas externas con los representantes del género Lynx fruto de la convergencia evolutiva, como son su cola, excepcionalmente corta (poco más que un simple muñón), y sus grandes orejas, coronadas por largos penachos de pelo negro en la punta que sirven para incrementar su ya de por sí gran audición. También existen unos característicos mechones de pelo largo en las mejillas.
El pelaje posee diferentes tonalidades según la especie y la subespecie de la que se trate. Los linces canadiense y euroasiático oscilan entre el pardo y el amarillento, desarrollando un pelaje más largo y grisáceo en invierno. El lince ibérico es de color pardo mientras que el lince rojo, como su nombre indica, posee un manto pardo - rojizo. Las cuatro especies poseen manchas y rayas cuya densidad varía según los individuos. Por lo general, los animales más intensamente moteados son los que viven más al sur. La especie más grande es la euroasiática, que puede llegar a alcanzar los 30 kg de peso, y la más pequeña la ibérica, que raramente llega a los 20.



Son animales preferentemente forestales. El lince ibérico habita en bosques de tipo mediterráneo, mientras que el euroasiático y el canadiense alternan los de coníferas y hoja caduca. También pueden habitar en zonas más despejadas, como la tundra.


El lince rojo es común tanto en bosques como en las grandes llanuras y áreas de matorral del centro y oeste de Norteamérica. Las presas más comunes son los lagomorfos y roedores de cierto tamaño, a las que se añaden de forma más ocasional aves y ungulados de pequeño tamaño, como corzos y crías de ciervos y muflones. Los pequeños carnívoros, entre los que se incluye el gato montés, tampoco escapan a su depredación.



LEEMOS SOBRE EL LINCE * Noche de invierno. Los árboles están desnudos y sobre el suelo cubierto de nieve se refleja la luz de la luna. El lince camina entre los troncos y matorrales. CadA vez que atraviesa una zona en sombras sus ojos amarillos parecen encenderse, alertas en busca de una presa.

A unos cien metros, la liebre blanca corre de una mata a otra, casi invisible contra el fondo de nieve. Sin embargo, para que el lince distinga a su presa, bastan dos o tres saltos de ésta. La visión del felino es tan aguda que se han tejidos muchas leyendas sobre ell (los romanos, por ejemplo, pensaban que podía atravesar las paredes.


Al advertir la presencia de la liebre,el lince acelera la marcha. Pero no corre porque, aunque los pelos de la planta de las patas le facilitan el andar sobre la nieve, hacen dificultosa su carrera (por otra parte, jamás alcanzaría a la liebre). Lenta y furtivamente, va aproximándose. Cuando está cerca, se arrastra hasta unos dos metros de la presa.

Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, da el salto certero y el zarpazo mortífero. Todo acaba en unos pocos segundos. Cada lince vive en un territorio particuoar de caza, generalmente, una zona de unas mil hectáreas. Los troncos donde afila sus garras equivalen a señales de posesión y son reconocidos por otros linces adultos.





*